HELIOSCOPE - Revista Europea de las personas minusvalidas,                          Invierno 1995 - N° 6

 

     Las Normas Uniformes de la ONU : Articulo 6 : EDUCACIÓN

 

Evidentemente, las normas uniformes de la ONU ofrecen una renovada fuente de inspiración en el ámbito de la educación de las personas con discapacidad, la adhesión a cuyos principios no ofrece el menor inconveniente. Su aplicación efectiva, en cambio, plantea un cümulo algo mayor de problemas. Indudablemente, el tema de la educación tiene miga.

 

Un examen aislado de las normas uniformes no tiene sentido. Porque sus orientaciones gozan del firme y creciente apoyo de los principios y recomendaciones emitidas por otras organizaciones internacionales, en particular la UNESCO (Salamanca, 1994) y la OCDE (Maastricht, 1994 y Washington, 1995) y en varios seminarios celebrados en el marco del programa HELIOS de la Unión Europea.

 

Aunque las recomendaciones del documento referentes a educación se encuentran mayormente recogidas en el articulo 6, conviene sin embargo prestar debida atención a los conceptos fundamentales dispuestos en la introducción. Y es que las definiciones de los términos discapacidad y logro de la igualdad de oportunidades son imprescindibles para entender las siguientes directrices en materia de educación.

 

En circulos expertos, viene siendo una práctica corriente resistirse a reproducir la conexión automática que se solia establecer entre los términos discapacidad y deficiencia, en la firme voluntad de reconocer que la sociedad y la educación son también factores inductores en la determinación de la discapacidad. Hablamos de ‘alumnos con discapacidad’, y definimos su discapacidad refiriéndonos no sólo a una deficiencia, sino también a factores educacionales especificos, a todos los niveles, desde el desarrollo de politicas hasta el aula.

 

No obstante, a la Iuz de las distintas legislaciones, se hace patente que son muy pocos los Estados miembros cuya definición del concepto de discapacidad se corresponda con la de las normas uniformes.  La aceptación del concepto de ‘necesidades especiales’, de larga tradición en el Reino Unido, se nos antoja algo reticente en otros paises, al menos en lo que se reficre al pleno significado de la expresión. De hecho, determinados paises han aprobado recientemente decisiones que se adhieren a las definiciones tradicionales, por las que se identifica al individuo con su discapacidad. Esta postura pasa por alto la naturaleza relativa de la discapacidad.  En dichos passes, no ha llegado a la base -esto es, al personal docente- el mensaje de que la propia escuela es la principal fuente -a veces la causa- y en todo caso un factor determinante de la discapacidad o de las dificultades de aprendizaje. Este desconocimiento culmina a menudo en la exclusión.

 

La definición dinámica de logro de la  igualdad de oportunidades plantea asimismo otro desafio. Las normas estipulan que las autoridades del sistema educativo ordi- nario son en principio las responsables de la educación de cada alumno con discapacidad. Pese a que la accesibilidad de las in-stalaciones pueda ser factible, esto no constituye más que un factor entre otros muchos. La obligación del sistema educativo de adaptarse a las capacidades y necesidades de cada estudiante es un concepto bastante nuevo en la mayoria de los passes.  Una cosa es que determinados Estados miembros hayan consagrado legalmente este principio, y otra muy distinta el que existan casos de curriculos adaptados y disposiciones organizativas flexibles.

 

El articulo 6 se ocupa especificamente de la educación. Sus nueve puntos formulan otras tantas recomendaciones de interés. A continuación nos dedicaremos a examinar únicamente las ideas clave.

 

1.             La educación de las personas con discapacidad deberia constituir una parte integrante del sistema de enseñanza. Esta circunstancia ya se está dando en la mayoria de los paises; en otros, en cambio, sigue siendo un obstáculo pendiente de resolverse. Sin embargo, la integración del mayor numero posible de alumnos en la enseñanza ordinaria entraña un coste muy elevado para la mayoria de los Estados miembros de la UE. Su ejecución efectiva sigue siendo un proceso largo e intrincado para todos los paises, en el que éstos deben guiarse por las pautas marcadas por unos cuantos pioneros.

 

El principal desafio de cara a la educacion integrada radica en que la solución no deberia, bajo ningün concepto, proceder de fuera del foro educativo, adelantada en este caso por especialistas ajenos al sistema de enseñanza. La reforma sistémica debe producirse intramuros para desarrollar una escuela para todos que lleve la educación completa a cada aula.

 

La reforma necesaria guarda relación con las disposiciones estipuladas en programas destinados a otros colectivos minoritarios (inmigrantes, colectivos menos favorecidos, etc.), en las que se estipula que las escuelas deben obrar por una mayor diversidad social. No obstante, este paralelo no merece una aceptación universal.

En muchos passes, la enseñanza especial ha adquirido un estatuto muy positivo. Aparece con demasiada frecuencia como una alternativa muy conveniente. Esta postura acaba reduciendo paulatinamente la responsabilidad de la escuela ordinaria y nos devuelve al circulo vicioso de la incapacidad y de la exclusión o segregación.

               

2.             Ni que decir tiene que los cambios ne- cesarios dependen de medidas de apo- yo y de asistencia. Aun asi, y una vez más, se hace patente un cambio radi- cal de énfasis. Años atrás, los exper- tos en determinada deficiencia o área de estudio prestaban asistencia especial para corregir o entrenar al alumno con el fin de que pudiera adaptarse y mantener el ritmo. La aplicación de las normas uniformes requiere funda- mentalmente personal de apoyo que se dedique a asistir a las escuelas ordinarias en ampliar progresivarnente su oferta asistencial y en reunir las condiciones necesarias de integración en cada clase, sin que, por ello, se socave el papel central del profesorado.

 

Esta es una nueva concepción del apoyo y asistencia educacional que complementa y opera básicamente en la propia escuela. El papel del cuerpo docente y de la escuela reviste vital importancia, siendo preciso adaptar como corresponde todas las demás medidas. Este enfoque, que se desmarca tajantemente de prácticas anteriores, está ganando un nümero creciente de partidarios en la mayoria de los Estados miembros de la UE. No obstante, aün quedan muchos paises que siguen escatimando esfuerzos para asegurar la formación permanente y especializada de profesores y asistentes, tan necesaria para concreter este concepto en la práctica diaria. Y es que esto no deja de ser vital para avanzar en la via del progreso.

 

3.             Se invita a los responsables politicos a que rijan su acción por estas directrices. Más que nada, deberán velar por que su linca programática sea claramente comprensible para todas las personas interesadas. Algunos paises europeos con papel de precursores en el ámbito de la integración lo han conseguido con creces, adaptando su legis- lación, guiando el proceso de forma abierta y en todos los niveles de la sociedad, y logrando, de este modo, sim- plificar la formulación politica. De dicha evolución dan fe la nueva ley de educación (LOGSE) en España y recientes reformas en Dinamarca e Italia. A la programación también le corresponde desernpeñar un papel clave en la coordinación de todas las medidas, tanto propias como ajenas al sistema de enseñanza, que contribuyen a este proceso. Las medidas educativas deben coordinarse con los programas formulados en otras áreas de la sociedad. Probablemente sea éste el mayor desafio al que nos vamos a enfrentar en los próximos años. Aün hay muchos países en los que las personas con discapacidad siguen compartimentadas en departa-mentos y servicios separados y en los que la reflexión y la armonización no son más que procesos esporádicos. Aun asi, se han registrado intentos loables de rectificar la situación.

 

Se hace un llamamiento a aquellos paises que ya cuenten con un sistema altamente desarrollado de educación especial para que reconozcan el carácter provisional de tales disposiciones y para que emprendan la integración sistemática de la educación ordinaria y especial. Ahi donde sea posible, se deberia iniciar la andadura con formas organizadas de cooperación.

 

A tenor de lo cual, no cabe la menor duda de que, para la mayoria de los Estados miembros de la Unión, las normas uniformes de la ONU plantean un reto para incorporar y llevar a cabo paulatinamente auténticas reformas sistémicas. La planificación y ejecución deberá realizarse en sintonia con todas aquellas personas anteriormente comprometidas en la enseñanza especial, máxime con los alumnos con discapacidad y sus padres, asi como con el personal de apoyo. El foco de atención de la cducación ordinaria debe situarse en la propia aula. A este respecto, nos parece oportuno concluir citando a la doctora Dianne Ferguson (de la Universidad de Oregón, EE UU), experta y madre de una niña con una discapacidad grave.

 

"La reforma sistémica será lo suficientemente sistémica cuando las agendas de la enseñanza especial, integrada y ordinaria configuren un entramado capaz de sellar un sistema unificado de educación publica que integre a todos los niños y jóvenes como miembros activos y plenamente participantes de la comunidad educativa, contemple la normalidad de la diversidad y mantenga altos niveles de enseñanza para cada alumno por medio de planes de estudio dinámicos, una instrucción eficaz y apoyos sólidos".

 

 

August Dens

VCLB - Internationalisation

Brussels (Belgium)

 

El principal desafio de cara a la educación integrada radica

es que la solución no deberia, bajo ningün concepto,

proceder de fuera del foro educativo, 

adelantada en este caso, por especialistas ajenos al sistema de enseñanza.

La reforma sistémica debe producirse intramuros

para desarrollar una escuela para todos

que lleve la educación completa a cada aula.